La letra pequeña del plan de pensiones: cómo el banco siempre gana.

Por qué invertir

Hay un producto financiero que lleva décadas vendiéndose como el pilar de la jubilación privada en España. Lo tienen millones de personas. Lo tienen muchos que no saben exactamente qué tienen. Y casi nadie ha hecho la cuenta completa de lo que va a cobrar cuando llegue el momento de rescatarlo.

El plan de pensiones. Vamos a abrirlo.

No voy a nombrar planes concretos ni gestoras concretas. Voy a hablar de la categoría como un todo, con los datos del estudio anual que el profesor Pablo Fernández, del IESE, lleva publicando más de una década sobre la rentabilidad real de los fondos de pensiones españoles. Sus cifras están en SSRN. No son opinión: son datos.

Lo que te cuentan en la sucursal

Cuando entras en el banco y el comercial te explica el plan, normalmente lo hace en torno a tres ventajas. Las tres suenan bien. Las tres tienen trampa. Vamos con ellas.

Una: la desgravación fiscal. Las aportaciones reducen tu base imponible del IRPF. Si aportas 1.500 € al año y tu tipo marginal es del 30%, te ahorras 450 € este año. Lo presentan como un regalo del Estado al ahorrador disciplinado.

Dos: las comisiones son bajas. Te cobran poco por gestionar tu dinero. Un porcentaje pequeño, casi testimonial, por tener a profesionales ocupándose de tu ahorro. Sin esfuerzo por tu parte.

Tres: la gestión es profesional. Un equipo experto invierte tu dinero mejor de lo que tú lo harías solo. Accedes a mercados, a análisis, a decisiones que un particular no puede tomar por su cuenta. Y todo incluido en esa comisión razonable.

Vamos a desmontar las tres. Con números, no con retórica.

Trampa uno: la desgravación que te cobras tú mismo

El argumento de la desgravación es el que más se repite en sucursal y el que peor envejece cuando lo miras de cerca.

Lo que el comercial no suele explicarte es que la desgravación es un diferimiento. No pagas IRPF este año por esos 1.500 €, pero los pagarás cuando rescates el plan. Y cuando los pagues, los pagarás como rendimientos del trabajo, no como rendimientos del ahorro. La diferencia importa: el ahorro tributa al 19-30%. El trabajo, hasta el 47%.

Esto es lo que casi nadie entiende hasta que ya es tarde.

Cuando rescatas, todo lo que sacas —aportaciones, rendimientos acumulados, absolutamente todo— se suma a tu base imponible como si fuera un sueldo. Si llegas a la jubilación con 100.000 € en el plan y cobras una pensión de 25.000 € al año, ese año tu base imponible es de 125.000 €. La parte que cae por encima de 60.000 € tributa al 45%. Casi la mitad.

Te ahorraste un 30-37% cuando aportabas. Te cobran un 30-45% sobre todo lo que rescatas, incluyendo los rendimientos. En la mayoría de casos la cuenta neta sale negativa.

A esto súmale el cambio normativo. En 2020 podías aportar hasta 8.000 € al año con desgravación. En 2022 bajó a 1.500 €. En cinco años, el tope se redujo a menos de la quinta parte. Construir tu jubilación sobre una ventaja que el legislador recorta a su antojo es construir sobre arena. Funcionan en el papel del BOE. En tu cuenta corriente no se nota.

Trampa dos: las comisiones que se acumulan

La comisión de gestión de un plan de pensiones español ha rondado históricamente entre el 1,5% y el 2,5% anual. La normativa ha bajado los topes, y los planes nuevos rondan entre el 0,85% y el 1,5%. No es el porcentaje pequeño y casi testimonial que te describieron en la sucursal.

Compara con un fondo indexado que cobra entre el 0,1% y el 0,3% anual. La diferencia, sostenida durante treinta o cuarenta años, no es lineal: es exponencial.

Un ejemplo concreto. Aportas 1.500 € al año durante 35 años a dos vehículos distintos. El primero, un plan de pensiones con comisión del 1,5% anual. El segundo, un fondo indexado con comisión del 0,2%. Misma rentabilidad bruta antes de comisiones: 7% anual. La diferencia acumulada al cabo de 35 años: 53.000 € que se ha llevado la gestora. Sobre tus 1.500 € al año.

Y eso solo con la comisión explícita. Hay otras: comisiones de depositario, costes de comercialización que no aparecen en la línea explícita pero que existen. Parte de las comisiones nominalmente «de gestión» se destina, según los propios estudios del sector, a remunerar a los comerciales que colocan el producto en sucursal. Es decir: parte de tu comisión paga a quien te lo vendió. No a quien lo gestiona.

Y tú dándoles las gracias en la sucursal.

Trampa tres: la rentabilidad histórica

Si las comisiones fueran a cambio de una gestión experta que añade valor real, podríamos discutirlas. Los datos públicos dicen lo contrario.

El estudio anual del profesor Pablo Fernández del IESE analiza la rentabilidad real de todos los fondos de pensiones españoles con al menos quince años de historia. La última edición disponible —periodo 2010-2025— sitúa la rentabilidad media anualizada del conjunto en el 2,8%.

En ese mismo periodo: el IBEX 35 con dividendos rentó un 8,46%. El Eurostoxx 50, un 7,82%. El S&P 500, un 14,06%. Los bonos del Estado español a 15 años, que son el activo de referencia más conservador, rentaron un 5,84%.

El fondo de pensiones medio español, en quince años, ha rentado menos que los bonos del Estado. Mucho menos que cualquier índice bursátil de referencia.

De los 399 fondos analizados con quince años de historia, solo 13 superaron al IBEX 35. Solo 56 superaron a los bonos del Estado. Solo uno —uno, de los 399— superó al S&P 500. Y tres tuvieron rentabilidad negativa después de quince años.

Lee esa cifra otra vez. Si tienes un plan de pensiones medio español, lo más probable estadísticamente es que esté rindiendo menos que si hubieras comprado bonos del Estado y te hubieras olvidado de él. Y casi seguro está rindiendo bastante menos que un fondo indexado al S&P 500 con comisión del 0,2%.

Esta no es una opinión mía. Es lo que sale del estudio del IESE año tras año, con la misma conclusión. La gestión profesional que te vendieron no le está añadiendo valor a tu ahorro. Te lo está erosionando, año tras año, comisión a comisión. Y te factura por hacerlo. Sin enterarte.

La cuenta completa

Pongamos las tres trampas juntas. Un asalariado, 1.500 € al año, 30 años aportando. Rentabilidad media real de los planes españoles: 2,8% bruto.

 Plan de pensionesFondo indexado S&P 500
Aportado45.000 €45.000 €
Capital final70.000 €271.000 €
Impuestos al rescatar22.000 €57.000 €
Ganancia neta real2.000 €170.000 €

El 91% del beneficio del plan se lo lleva Hacienda. Treinta años de dinero inmovilizado para quedarte neto con poco más de 2.000 € de ganancia real.

Ahí se acabó la discusión.

Una cartera de dividendos crecientes te entrega renta mensual durante todos esos años, sin necesidad de rescatar nada. No un capital latente que tributar de golpe. Cientos o miles de euros mensuales que tributan al tipo del ahorro y crecen por encima de la inflación.

La aritmética no negocia.

Tres preguntas para los próximos días

Si tienes un plan de pensiones, te dejo tres preguntas concretas.

Primera: ¿qué rentabilidad anualizada ha tenido tu plan en los últimos diez años, después de comisiones? El dato lo tienes en tu cuenta del banco. Compáralo con el 5,84% de los bonos del Estado. Compáralo con el 8,46% del IBEX 35 con dividendos. Compáralo con el 14,06% del S&P 500.

Segunda: ¿cuánto vas a tributar cuando lo rescates? Coge tu pensión pública estimada, súmale el plan rescatado en capital y haz la cuenta del IRPF aplicable a la base general. La cifra que te quedas neta puede sorprenderte. Hacia abajo.

Tercera: ¿qué pierdes si dejas de aportar a partir de hoy? Posiblemente, una desgravación de 450-555 € al año en IRPF sobre los 1.500 € aportados. Posiblemente, no mucho más. Y a cambio te quedas con la libertad de invertir esos 1.500 € en cualquier otro vehículo, sin la cárcel de la liquidez ni el peaje fiscal del rescate.

Una cosa más. Desde 2025 puedes retirar las aportaciones que tengan más de diez años de antigüedad. En 2026 puedes rescatar todo lo aportado antes de 2016. En 2027, lo aportado antes de 2017. Y así sucesivamente. Si llevas años dentro, eso es dinero al que ya puedes acceder. Habla con un asesor fiscal antes de mover nada, porque el rescate mal ejecutado sigue costando caro. Pero la opción existe. Y conviene saberlo.

No estoy diciendo que rescates todo lo que ya tienes de golpe. Estoy diciendo que dejes de aportar más a partir de hoy, que te tomes un mes para mirar esto con calma, y que decidas con la información completa qué quieres hacer con los próximos veinte años de tu ahorro.

Si quieres ver las cuatro alternativas comparadas —plan de pensiones, fondos indexados, inmuebles y dividendos crecientes— te lo cuento aquí.

Treinta años aportando. Dinero inmovilizado. El 91% del beneficio en impuestos. Y al final, poco más de 2.000 € netos de ganancia real. Tú decides si eso es un plan de jubilación o una broma bien documentada.

Este artículo no te pide nada. Solo te pide que pienses.

Juan Vidal

Inversor en bolsa desde 2002. Creador del Método Aristócrata. 24 años invirtiendo, 7 enseñándolo.

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