Las 4 palabras mágicas que te llevarán a la libertad financiera

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Estás de suerte. Son las 6:05 AM, llevo un rato ya en marcha y como me he levantado de buen humor he decidido que voy a compartir contigo el secreto de la libertad financiera.

No se lo cuentes a nadie, estamos solos tu y yo. Son solo 4 palabras, así que no puede ser muy difícil, lo que ocurre es que como no lo sabe nadie, pues nadie lo aplica.

Ahí va… ¿Estás preparado?

MULTIPLES FUENTES DE INGRESOS.

Ya está. Bienvenido a la libertad. Fácil, ¿verdad?

 

Después de la chorrada de las 4 palabras y el secreto del Santo Grial, vamos al grano. Escuché por primera vez este termino, allá por el año 2002 a la tierna edad de 22 añitos – cuando empecé a interesarme por la educación financiera – con el libro de Robert Allen “Multiple Streams of Income” (creo que está solo disponible en ingles).

Lo sé, es un libro “viejo”, en muchas cosas desfasado, pero es un libro al que cada dos o tres años me gusta hacerle una lectura rápida. Está muy centrado en las inversiones en bolsa y el mercado inmobiliario. Sobre el mundo de internet pasa de puntillas, pero es lo que hay, año 2000.

Y pese a lo “antiguo” que es no puedo estar más de acuerdo en lo que al cambio de mentalidad que hay que hacer respecta.

No hay nada de malo en trabajar por cuenta ajena y tener una nomina (en realidad hay muchas cosas, pero lo dejaremos para más adelante), pero ¿puede nuestra economía depender de una sola fuente? No debería. Trabajas toda la vida para ahorrar una ínfima cantidad… ¿y luego que? ¿Vendrá papá estado con la pensión a rescatarnos? Si eres de mi generación te recomiendo que empieces a mover el culo, ya que nos va a quedar una pensión que no nos va a dar ni para pagar la luz… En fin, que me lío.

 

La cuestión es que ¿y si además de nuestra nomina creamos activos que nos generen ingresos año tras año?

Estos ingresos deben tener dos características:

  • Que sean recurrentes: un ingreso recurrente es un ingreso que se repite de forma continuada en el tiempo. Por ejemplo, si compras un piso para luego venderlo, tienes un ingreso – con su ganancia o perdida – y ya está. Si compras un piso para después alquilarlo, tienes un ingreso todos los meses. Otro ejemplo de ingreso recurrente son los dividendos de una cartera de acciones. Anualmente los cobras (independientemente de que la acción suba o baje). Hay muchos ejemplos, estos son los dos más habituales.
  • Que sean pasivos: un ingreso pasivo es aquel que te pone dinero en el bolsillo sin que tu hagas nada (o muy muy muy poco). Requieren de una carga de trabajo inicial que suele ser grande y una vez empieza a “rodar” se convierte en una bola de nieve que avanza sola. Siguiendo con los ejemplos anteriores, si tenemos un piso habrá que lavarle la cara, amueblarlo y alquilarlo. Una vez alquilado solo nos queda sentarnos a esperar que llegue el día 1 y cobrar la renta.

 

Son ingresos que conllevan un trabajo inicial, muchos de ellos inversión económica, pero que una vez puestos en marcha nos ponen dinero en el bolsillo regularmente.

¿Y que pasa si haces las cosas bien y le coges “el gustillo”? Pues que llegará un día en que esos ingresos pasivos sean iguales o superiores a tu nomina. ¿Y que harás entonces? Yo lo tengo claro. Y tú también.

Siguiendo Juan Vidal:

Fabricante y coleccionista de activos. Tu sherpa a tus objetivos en juanvidal.es Pensionista a tiempo completo y trader y formador a tiempo parcial.

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