Los hábitos marcan la diferencia

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Se puede decir más alto pero no más claro… Los hábitos marcan la diferencia.

Llevaba bastante tiempo queriendo escribir sobre esto, y el libro que estoy leyendo ahora, Superpoderes del éxito para gente normal, de Mago More (es un LIBRAZO, lo recomiendo), me ha dado el empujoncito que necesitaba.

 

Nos pasamos el día tomando decisiones. Si te dedicas a la inversión más. Y si te dedicas al trading, ni te cuento.

Estas decisiones producen un desgaste, gastan las pilas de nuestro cerebro, por eso siempre se ha dicho que la noche no es buen momento para tomar decisiones. Nuestro cerebro racional está literalmente agotado y tomamos decisiones emocionales (el refranero español está de nuestro lado, de ahí el dicho “consúltalo con la almohada”).

En muchos casos, para tomar la decisión correcta, o mejor dicho, la decisión que encaja con nuestros objetivos, hay que tirar de fuerza de voluntad. Por ponerte un ejemplo, yo ahora mismo me “calzaría” un bocadillo de tortilla de patata con un choricito, regado con una caña, pero tengo un objetivo, que es durante 2018 perder 25 kilos. Llevo 22, no vamos mal. En su lugar, me voy a tomar un yogur desnatado. ¿He hecho “lo correcto”? Sí. He tenido que tirar de fuerza de voluntad (en realidad no, ahora te lo explico).

La fuerza de voluntad tiene un limite. Vale que no al bocadillo. Vale que vamos a movernos. Vale que meriendo fruta. Pero si salimos a cenar y me ofrecen chuletón con patatas… Pues caemos. Digamos que “la pila” de la fuerza de voluntad se ha ido gastando a lo largo del día hasta que se ha quedado sin reservas y cedemos ante la tentación. Nuestro cerebro racional lleva todo el día tomando decisiones, renunciando a tentaciones, pero por agotamiento al final cede.

¿Cómo no fundir la batería de la fuerza de voluntad? Creando hábitos.

Poniendo el cerebro en piloto automático. Que no tenga que decidir, que lo que hagas salga de ti de manera natural. Creando hábitos.

¿Se necesita fuerza de voluntad para crear un habito? Mucha. Pero solo en la fase inicial, mantenerlo en el tiempo es sencillo. Llega el momento de valorar largo plazo vs. corto plazo.

En la fase de creación del hábito vamos a necesitar mucha fuerza de voluntad. Vamos a hacer algo que nos resulta antinatural.

Cambiemos de ejemplo, vamos a dejar de hablar de comida que me está entrando hambre y vayamos ahora con el deporte. Si tenemos una vida sedentaria, nos cuesta un mundo (o por lo menos a mi me costaba) el mero hecho de pensar en hacer algo de deporte. Recuerdo el primer día que salí a andar. Tuve que hacer un esfuerzo titánico, no para andar, para levantarme del sofá. Una hora después, en casa, de cintura para abajo creo que no había ni un solo músculo que no me doliera. Eso demuestra la magnífica forma física en la que estaba. Al día siguiente más de lo mismo, que coñazo… ahora salir a andar, con el frío que hace y lo bien que se está en casa.

Al tercer día como que ya costó un poquito menos. Seguía sin apetecerme, pero tenía esa sensación de estar haciendo lo correcto. Ademas, llegaba a casa y no era tan deprimente como el primer día, tenía alguna molestia, pero no era el drama de los primeros días.

Así todos los días… hasta hoy, 10 meses después. Ahora no es que me no me suponga un esfuerzo salir a hacer ejercicio. Es que si no salgo me falta algo. Como que no me encuentro bien, necesito esa caminata.

¿Requirió fuerza de voluntad instalar ese habito en mi día a día? Mucha, pero solo durante un tiempo limitado. Los expertos hablan de 21 días, yo no se si son 21 o 31, pero lo que si te digo es que tras un tiempo prudencial, el esfuerzo se convierte en habito y no cuesta nada mantenerlo.

Vamos a pensar ahora en el ámbito de las finanzas… ¿Crees que es posible instalar buenos hábitos financieros y que estos marcarán la diferencia? Yo te digo que sí.

Vamos a verlo con un ejemplo. Pepito, todos los meses cuando cobra va gastando, el alquiler/hipoteca, recibos, comida, gastos corrientes, ocio, algún capricho, y si a final de mes sobra algo (que no suele sobrar), se da un capricho o excepcionalmente lo aparta. ¿Y si tuviera el hábito de que en cuanto cobra aparta el 10% de su sueldo? Los primeros meses lógicamente, tendría que ir “mirando la peseta”. Te aseguro que en tres o cuatro meses ni se acuerda, y sin hacer ningún tipo de esfuerzo en un par de años habría reunido un pequeño colchón que le permitiría vivir más tranquilo.

También Pepito, cada vez que es capaz de generar algún dinero adicional (paga extra, horas que hace en el trabajo), como lógicamente se lo ha ganado, cree que debe hacerse un regalo “en condiciones”, de los que molan. Pepito, menudo ficha estás hecho, hay que ver. ¿Y si Pepito tuviera el hábito de invertirlo en lugar de gastarlo inmediatamente? Volvemos a lo mismo. Recompensa a corto plazo vs. recompensa a largo plazo. Es muy fácil sucumbir ante las recompensas a corto plazo (el bocadillo de chorizo, quedarnos sentados en el sofá, comprarnos la cámara de fotos de turno) y renunciar a las recompensas a largo plazo (perder peso, tener mejor salud, ahorrar dinero para invertir).

Pensar en el largo plazo requiere un esfuerzo extra para nuestro cerebro y tomar decisiones a priori incomodas porque se salen de nuestra rutina. Es como retrasar la gratificación. Si convertimos en hábitos esas decisiones incomodas, nos saldrán de manera automática sin ningún esfuerzo.

Ah, y casi se me olvida y esto es importantísimo. ¿Con cuantos hábitos a la vez me puedo liar? UNO. NI UNO MÁS. Te aseguro que si intentas implantar más de un hábito a la vez estás perdiendo el tiempo.

Bonus track. Ayudas para instalar nuevos hábitos.

El principio es lo más difícil. Cuando instalamos un nuevo hábito tenemos que estar tirando de fuerza de voluntad constantemente. Aquí te dejo algunos truquitos para que el camino sea un poco más llevadero.

  • Evita las tentaciones. Esta es de perogrullo. Si tu objetivo es comer sano, no llenes tu casa de dulces. No compres esa tarta tan buena que vas a ver cada vez que abras la nevera para comerte un yogur.
  • Cuéntaselo a tu gente. Si le cuentas a tu pareja o a tus amigos que estás instalando el hábito X, seguro que te dan un toque si te ven comiéndote un bocata de chorizo, tirado en el sofá, o no apartando el 10% de tu sueldo cada mes.
  • Autohipnosis. Sí, has leído bien. Autohipnosis. Esto da para un post entero, o 25, así que seré breve. Solo te diré que descubrí la hipnosis en Septiembre de 2017 y mi vida ha dado un giro radical. Investiga un poquito sobre el tema y verás que interesante…

 

Y esto es todo amigos, me estoy dando cuenta de que te he soltado un ladrillo de padre y señor mío. Pero es lo que hay.

Los hábitos marcan la diferencia. Van a definir tu día a día, y en tu día a día se va a forjar tu vida.

Tú decides como vivirla.

¿Cuáles son los próximos hábitos que quieres instalar?

Venga, te cuento uno mío… Adelantar media hora el despertador, a las 5:30. El motivo de adelantar el despertador te lo contaré más adelante… 😉

¡Nos leemos!

P.D.: Hoy voy a salir a andar por la noche… Me he liado con el post y se me ha pasado la hora. ¡No problem!

Siguiendo Juan Vidal:

Fabricante y coleccionista de activos. Tu sherpa a tus objetivos en juanvidal.es Pensionista a tiempo completo y trader y formador a tiempo parcial.

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